Wednesday, March 30, 2011

¿Cómo negarte que te amo?

Cómo negarte que te amo? ¿Cómo enagenarme de lo que has hecho? ¿Cómo olvidar tu sacrificio? ¿Cómo pretender que no existes?

Puedo estar todo un día haciéndome preguntas acerca de Ti. Muchos por qué, muchos cómo, muchas preguntas y Tú siempre tienes todas las respuestas. Eres el que lo sabe todo, pero humildemente nos dejas averiguar las cosas por nosotros mismos. No por soberbia ni arrogancia, sino que te deleitas ver como crecemos en el camino. A veces me pregunto si cuestionarte tanto es una ofensa, pero también creo que bajo la pregunta viene tu plan de acción para contestárnosla según podamos ir entendiendo la respuesta.

El domingo, en la iglesia, nos insitaron a hablarle a la gente de ti, a traer más personas a la iglesia. Rápido mi lado del cerebro científico cuestionó, pero ¿qué diferencia puedo hacer yo? Si Tu has dado miles de señales, Tu te has sacrificado por nosotros, Tu nos has perdonado, has hecho miles de milagros, Tu moriste por nuestra salvación… ¿qué puedo hacer yo diferente para convencer mejor que tu?

Ahí, pues como siempre haces, me respondiste, no tengo que hacer algo sobrenatural, no necesito ser más que humano para lograr un cambio. Los milagros los haces Tú, pero es a través de nosotros que se manifiestan. Y si yo no podré mover una montaña, tampoco podré abrir un cuerpo de agua, ni mucho menos hacer que relampaguee. Pero, si las personas me ven bien, ven que te sigo, pueden entender que estando a tu lado me hace bien y que a ellos también les podrá hacer bien.

Me puse a pensar, ¿cómo digo lo que pienso? Hablando no será, pues en lo personal creo que no soy muy bueno hablando (quien sabe en un futuro, pero ahora no). Pues me dije, vamos a escribir algo que sea sensato, que salga de mi corazón tal como mi corazón late cada segundo. Ahí, sentí como se manifestaba Él en mí, pues entiendo que de alguna manera haré bien a alguien. Tal vez alguien regrese a la iglesia, o por lo menos recuerde que existe un Dios que nunca se ha olvidado de él. Si por lo menos logro que alguien agradezca a Dios por esto, ya estoy pago, ya logré el cometido.

En lo personal, no puedo obviar la presencia de Dios todos los días. Gracias a Él me levanto en las mañanas, puedo volver a ver a mi esposa, puedo comer, trabajar, descansar, disfrutar de tantas cosas como el sol, la noche, el frío, el calor, mi familia, el cielo, la playa, los animales, entre millones de cosas más a diario. ¿Cómo hay personas que pueden enagenarse de Él con tantos ejemplos que nos rodean?

Para añadir sazón a la razón, hace más de dos mil años se sacrificó por mí, por mis pecados, por mis errores. Sin conocerme me amó, me valoró y me perdonó. Creo que lo más sensato es amarlo de igual manera, es respetarlo de igual manera, es seguirlo hasta el final. La vida no se trata de ser un santo, o ser perfecto, se trata de reconocer cuando de Él nos estamos desviando. Es saber cuando hay que hacer un viraje en el timón de nuestra vida para que vuelva al carril correcto.

Yo no vi a Jesús como veo a mi esposa todos los días, ni como veo a mis padres. No puedo tocarlo, ni puedo sentir sus manos. Pero lo siento de una manera que no siento a nadie en esta tierra. Lo siento en mi corazón cuando palpita, lo siento en mis pulmones cuando respiro, lo veo a diario cuando miro al mundo. Lo siento en las cosas positivas y buenas, lo veo como opción de cambio en las cosas negativas o malas. Lo siento en mi cerebro cada vez que pienso en Él y lo siento en mis dedos cada vez que escribo de Él. Lo siento a diario, por la mañana cuando rezo, por la noche cuando oro y cada vez que de Él me recuerdo.

Creerle y conocerle va más allá de una religión, es crear una relación. No es ir los domingo (o el día que sea) a la iglesia. Es mantener una comunicación con Él todos los días. Es reconocerlo en cada cosa que vemos o hacemos. No se trata de ser fanático, sino ser el verbo de su oración. ¿Cómo negar amor a alguien que desde antes que naciéramos nos amó?

Espero tocar algún corazón, no por ego propio, sino para que se llene de Dios. Que recuerde que tenemos a alguien que siempre nos amó y que nunca nos ha olvidado. Solo espera a que lo busquemos con el corazón abierto. Con Dios todo, sin Él nada.

¡Dios los bendiga siempre!

Jorge Díaz

La sociedad

La sociedad alteró mi vida

Me gritó al oído mis complejos

Me cegó cuando no vi lo que quería que viera

Me ignoró cuando no hice lo que quería que hiciera

La sociedad cambió mis estándares

Me dio pornografía cuando pregunté por sexo

Me vendió Hollywood cuando pregunté por amor

Se hizo la sorda cuando pregunté por Dios

La sociedad destruyó mi pasado

Intenta violarme el presente a diario

Me recuerda mis complejos eternamente

Y sueña con tener mi futuro incansablemente

La sociedad es mi guerra diaria

Quiere esclavizarme a sus “reglas”

Quiere que sea un clon más en la tierra

Desea que me humille ante ella

La sociedad se burla de nuestras debilidades

Que con peróxido la belleza es rubia

Que con silicona son copa D

Que con métodos raros te tiene que medir más de seis

La sociedad te puede asfixiar

Con cosas innecesarias para andar

Con adicciones legales

Te llena la cabeza de falsas necesidades

La sociedad es la minoría

Solo que grita y actúa como mayoría

Tenemos que ser los rebeldes

Que nos revelamos ante las desigualdades

La sociedad hay que detenerla

Pues el verdadero pueblo se agota

Nuestra familia se enferma

Con este cáncer que nos destroza

Vamos, detengamos la sociedad

Dios bendiga que somos diferentes

Tu negro, yo rojo, aquel blanco

Tu ‘fashion’, yo ermitaño, aquel atlético

Sin fiscalizaciones ni inyecciones de complejos

Sin marginaciones ni denigraciones

Que no hay mejor ser humano

Que el que se ama completo

No dejemos que la “sociedad” nos deprima

No permitamos que nos arrastre su ola

Pues lo que esta ola se lleva no regresa

Y si tú no estás, de quién tus hijos aprenderán…

Jorge Díaz

Thursday, March 24, 2011

Divino Niño

Divino Niño

Divino cambio
Divino amor
Divino p
nsamiento
Divino camino
Divino valor

Divino niño
Divinas razones

Divino niño
Divinas acciones

Divino niño
Divinas promesas

Divino niño
Divina protección

Divino niño
Gracias por tu amor...

Jorge Díaz

Thursday, March 10, 2011

Nuestro Futuro

¿Ustedes nunca han pensado que sucederá con nuestro futuro? ¿Qué sucederá con esta generación que crece a diario, que nace a diario? ¿Qué será de nuestros sobrinos, primos, hermanos, hasta hijos? A diario me pregunto eso entre otro montón de cosas. Será que tomo muy en serio lo que sucede aquí a diario, seré un exagerado de la vida, no lo sé, pero de que me preocupa, me preocupa. ¿Nuestros padres, tendrían estos mismos miedos que yo enfrento y confronto en mi mente a diario? ¿Será esto un círculo vicioso que lleva rondándonos por siglos y siglos?

No tengo respuesta a muchas de estas preguntas, pero lo analizo a diario. Adoro la idea de ser padre, pero no puedo esconder que me aterroriza. Y no le temo a la responsabilidad, ni a la parte que me toca poner para su crianza, ni los sacrificios, a lo que le temo es al mundo exterior. Nosotros hemos vivido una juventud fuerte, pero creo sinceramente que cada día es más difícil. A diario hay un montón de noticias negativas que entre quemar neuronas y deprimirnos nos va ahogando la esperanza rápidamente. Yo sé que no debo descansar mi esperanza en el hombre, pero al mismo tiempo sé que si el hombre no pone de su parte esto no cambiará. Y en lo personal, no veo que la mayoría piense o intente hacer algo al respecto.

Estas eventualidades van marcándonos como seres humanos, y a nuestros menores también. ¿Cómo ellos serán afectados? ¿Qué piensan de todo esto? ¿Qué piensan de cómo hemos “solucionado” las cosas? Hace unos días, escuchaba un programa de radio, y la sección era dirigida a niños. En la misma les pedían a ellos que dijeran que querían ser cuando grandes. Y para mi sorpresa o “casualidad”, la profesión que escogió la mayoría era ser policías, y la respuesta de por qué era para atrapar pillos y asesinos.

Puedo ser extremista y estar dándole color a una casualidad, pero creo que como está este mundo eso es un reflejo exacto de lo que ellos están sintiendo. Nos están gritando a viva voz, ¡HAY QUE HACER ALGO! Si alguna vez quisimos verdaderamente saber cómo ellos ven nuestros problemas ahí lo escuche claramente. Uno minimiza el pensamiento de los niños muchas veces, pero ellos tienen una mente fresca, limpia de prejuicios y complejos, libre de corrupción y debilidades mundanas.

Obviamente, más policías no resolverán todos los problemas, pero es una evidente reacción a la violencia con que vivimos día a día. Los seres humanos nos hemos dejado llevar por la vida ajorada y hostil, y hemos olvidado que el amor y la tranquilidad no nos dan de comer pero nos dan la paz que el dinero y el trabajo no nos ofrece muchas veces. Y nuestros niños nos dan eso sin que se los pidamos, ni les supliquemos. Nos aman porque sí, porque así lo sienten y sienten que es lo idóneo.

Por eso aunque tema que el mundo intente infectar a mis hijos con sus complejos, malas costumbres, hostilidad y todas las enfermedades que vienen a causa de querer dinero, tendré hijos. Lucharé hasta que se me acabe el oxígeno no para alejarlo de esa cruda y triste realidad que nos rodea y arropa, sino para que aprenda a enajenarla, a ser genuino, a trabajar y ganar dinero pero no vivir para eso, a ser agradecido y detenerse a respirar paz en este tren que nos ajora día a día. No quiero hacerle una burbuja en la cabeza, pero que entienda que lo importante no necesariamente es lo que la sociedad dice que es.

Aprendamos de nuestros hijos o menores, muchas veces no nos traen la solución a nuestros problemas, pero tal vez nos recuerden lo que verdaderamente es importante como la seguridad, el amor y la unión. Recordemos que ellos son el futuro, los que tomarán las sobras de este plato que disfrutamos hoy y lo convertirán en comida para su descendencia.

No sé si piensan en todo esto, tampoco estoy colgando los guantes ni perdiendo toda la esperanza, simplemente es un alerta roja. Vamos a tomar acción que todavía hay tiempo.

Jorge Díaz